La perfección mata más que el fracaso
La gente pasa meses, a veces años, construyendo algo que nunca lanza. Esperando que esté listo. Agregando funciones. Y cuando finalmente lo lanzan, descubren que nadie lo necesitaba así. El MVP te salva de eso.
La mentalidad
Hacé lo mínimo necesario para probar si la idea funciona. Lanzalo. Mostralo. Vendelo. Y después, según lo que aprendas, mejoralo. No al revés. Vendé primero, construí después.
Ejemplo concreto
Querés hacer una plataforma de cursos online. Sin MVP: pasás seis meses programando la web, el sistema de pagos, grabando veinte videos. Lo lanzás, nadie compra. Perdiste seis meses. Con MVP: grabás tres videos del primer módulo, los subís a YouTube en privado, ofrecés acceso por WhatsApp y cobrás por transferencia. Si cinco personas pagan, sabés que funciona. Si nadie paga, aprendiste en una semana, no en seis meses.