Soñar es gratis. Y soñar nos mantiene motivados. Ya que soñamos, soñemos en grande. Cuando una persona sueña, se le caen los límites. Empieza a creer que puede llegar más lejos de lo que imagina.
Soñar en grande también es tener fe: confiar en que, con esfuerzo y constancia, lo que nos proponemos se puede lograr. Los sueños ponen meta y rumbo. Sin sueño grande no hay misión, y sin misión no hay disciplina.
Hay una frase que lo resume bien: si no trabajás por tus sueños, vas a terminar trabajando por los sueños de otro.
El ejercicio de los cinco años
Tomate cinco minutos. Una hoja, una birome, el celular en silencio.
- Escribí sin filtros: si todo saliera bien, ¿cómo me gustaría que sea mi vida en cinco años? Trabajo, familia, estudio, impacto, espiritualidad, libertad, tranquilidad.
- De todo lo que escribiste, marcá uno solo. No el más realista: el que más te encienda.
- Convertilo en una sola frase, en presente: «mi sueño es…».
- Anotá una acción chica que puedas hacer esta semana para acercarte. Algo concreto y posible.