Pedir feedback es crecer más rápido. Es saber si vas bien, qué mejorar y hacia dónde ir.
Tomá la iniciativa
No importa si tenés un trabajo fijo o si emprendés. Agarrá vos la pelota. Responsabilizate de más. Preguntá qué más podés hacer. Decí en voz alta que querés crecer y aprender. Cuando una persona pide más trabajo, más responsabilidad y más feedback, se nota: se vuelve interesante, se vuelve confiable. Y muchas veces, eso es lo que hace que te den más oportunidades.
Cómo pedirlo
No pidas un «¿qué te pareció?». Es muy abierto y la mayoría te va a contestar «bien». Pedí feedback específico:
- ¿Qué cambiarías de lo que entregué?
- Si tuvieras que hacerlo vos, ¿qué harías distinto?
- ¿Qué es lo que más te molestó del proceso?
- ¿Qué es lo único que tendría que mejorar para que quieras volver a trabajar conmigo?
Las preguntas concretas atraen respuestas concretas.
La regla del «gracias» seco
Cuando recibís feedback duro, no te defiendas. No expliques. No justifiques. Decí gracias, anotalo, y procesalo después. Si discutís el feedback en el momento, la próxima vez no te lo van a dar.