Nos pasa que nos sentimos agotados, que algo no está bien: en el trabajo, en la pareja, en el negocio, en lo emocional. Aparece el cansancio, la frustración, la sensación de estar estancados. Y cuando eso pasa, solemos pensar que algo está mal.
La enseñanza del corazón
Mi rabino contó una vez una historia que no me olvido más. Fue al médico a hacerse un estudio del corazón. Mientras miraba la pantalla, veía cómo la línea subía y bajaba. Cuando subía, se ponía contento; cuando bajaba, se asustaba. El médico lo miró y le dijo: si esa línea dejara de subir y bajar, ahí sí tendríamos un problema.
Esa línea que sube y baja es la señal de que el corazón está vivo. Lo que está vivo se mueve, cambia, fluctúa.
El error de querer estar siempre arriba
Uno de los errores más grandes, especialmente como emprendedor, es creer que tenemos que estar siempre motivados, siempre productivos, siempre enfocados. Eso no es real. Y perseguirlo solo genera culpa y frustración. La clave no es estar siempre arriba: es entender el proceso, abrazar las bajadas, y saber que la próxima subida ya viene en camino.