Por qué cuesta tanto delegar

Porque pensamos que nadie lo va a hacer como nosotros. Y probablemente sea cierto. Pero esa no es la pregunta correcta. La pregunta correcta es: ¿lo va a hacer suficientemente bien para liberarme y dedicarme a lo que solo yo puedo hacer? Si la respuesta es sí, delegá. Aunque pierdas un poco de calidad.

Las tres categorías de tareas

  • Solo yo puedo hacerlo: visión, estrategia, decisiones clave, relaciones con clientes top.
  • Lo hago yo, pero podría enseñárselo a alguien: producción, atención básica, edición, administración.
  • No debería estar haciéndolo: tareas operativas que cualquiera puede hacer mejor que yo.

Empezá delegando la tercera columna. Después la segunda. La primera quedátela vos.

Delegar bien no es tirar la pelota

Delegar mal es decir «andá, hacelo, después me contás». Eso es abandonar. Delegar bien implica: explicar el resultado esperado (no la tarea), mostrar un ejemplo de cómo se ve bien hecho, definir controles, y dar autonomía dentro de esos límites.

La ideaEl que hace todo, no hace nada importante. El que delega, multiplica.